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martes, 15 de septiembre de 2009
If I Needed Someone (remaster)
La pareja es como el último escalón de la gran catástrofe social. Es el oasis en medio del desierto humano. Se viene a buscar en ella bajo los auspicios de lo “íntimo” todo lo que ha desertado tan evidentemente de las relaciones sociales contemporáneas: el calor, la sencillez, la verdad, una vida sin teatro ni espectador. Pero pasado el aturdimiento amoroso, la “intimidad” termina en su deserción: ella misma es un invento social, habla el lenguaje de la prensa femenina y de la psicología, es como el resto blindado de las estrategias hasta el hastío. En esto no hay más verdad que en cualquier otra cosa, donde también dominan la mentira y las leyes de extranjería. Y cuando, por fortuna, se la encuentra, esta verdad apela a una repartición que desmiente la propia forma de la pareja. El por qué los seres se aman es también lo que les vuelve amables y arruina la utopía del autismo entre dos.
La insurrección que llega, Comité anónimo.
Descargar Rubber Soul Remaster
Discografia The Beatles remasterizada
sábado, 5 de septiembre de 2009
No estamos deprimidos, estamos en huelga
“I AM WHAT I AM”. Nunca la dominación ha encontrado una palabra de orden más insospechada. El mantenimiento del Yo en un estado de semi-ruina permanente, en un medio-desfallecimiento crónico es el secreto mejor guardado del actual orden de las cosas. El Yo débil, deprimido, autocrítico, virtual es esencialmente este sujeto indefinidamente adaptable que precisa una producción basada en la innovación, la acelerada obsolescencia de las tecnologías, el constante cambio de las normas sociales, la flexibilidad generalizada. Es a la vez, el consumidor más voraz y, paradójicamente, el Yo más productivo, el que se arrojará con la mayor energía y avidez sobre el menor proyecto, para regresar más tarde a su estado larvario original.
(...) Todo lo que me ata al mundo, todos los vínculos que me constituyen, todas las fuerzas que me habitan no tejen una identidad, como la que se me incita a blandir, sino una existencia, singular, común, viviente y en la que emerge en algunas partes, en algunos momentos eso que llamo “yo”. Nuestro sentimiento de inconsistencia no es sino el efecto de esta tonta creencia en la permanencia del Yo, y del escaso cuidado que ponemos en aquello que nos produce.
“I AM WHAT I AM”, pues, no una simple mentira, una simple campaña de publicidad, sino una campaña militar, un grito de guerra dirigido contra todo lo que hay entre los seres, contra todo lo que circula indistintamente, todo lo que une invisiblemente, todo lo que obstaculiza la perfecta desolación, contra todo lo que hace que existamos y que el mundo no tenga por todas partes el aspecto de una autopista, de un parque de atracciones o de una nueva ciudad: puro aburrimiento, sin pasión y bien ordenado, espacio vacío, helado, por donde no transitan más que los cuerpos matriculados, las moléculas automóviles y las mercancías ideales.
(…) El Yo no es quien está en crisis en nosotros, sino la forma con que se busca imprimirlo en nosotros. Se quiere hacer de nosotros unos (...) Nuestra inadaptación, nuestra fatiga no son problemas más que desde el punto de vista de quien nos quiere someter. Siempre señalan un punto de partida, un punto de confluencia para complicidades inéditas.
No estamos deprimidos, estamos en huelga. Para quien rechaza gestionarse, la “depresión” no es un estado, sino un pasaje, un hasta luego, un paso al lado hacia una desafiliación política. A partir de ahí, no queda otra conciliación más que la médica y la policial. Para ello está bien que esta sociedad no tema imponer el Ritaline a sus niños más despiertos, inicie a cualquiera en las dependencias farmacéuticas y pretenda detectar desde los tres años los “problemas de comportamiento”. Porque es la hipótesis del Yo la que se agrieta por todas partes.
Descargar The Very best Bob Marley and The Wailers
(...) Todo lo que me ata al mundo, todos los vínculos que me constituyen, todas las fuerzas que me habitan no tejen una identidad, como la que se me incita a blandir, sino una existencia, singular, común, viviente y en la que emerge en algunas partes, en algunos momentos eso que llamo “yo”. Nuestro sentimiento de inconsistencia no es sino el efecto de esta tonta creencia en la permanencia del Yo, y del escaso cuidado que ponemos en aquello que nos produce.
“I AM WHAT I AM”, pues, no una simple mentira, una simple campaña de publicidad, sino una campaña militar, un grito de guerra dirigido contra todo lo que hay entre los seres, contra todo lo que circula indistintamente, todo lo que une invisiblemente, todo lo que obstaculiza la perfecta desolación, contra todo lo que hace que existamos y que el mundo no tenga por todas partes el aspecto de una autopista, de un parque de atracciones o de una nueva ciudad: puro aburrimiento, sin pasión y bien ordenado, espacio vacío, helado, por donde no transitan más que los cuerpos matriculados, las moléculas automóviles y las mercancías ideales.
(…) El Yo no es quien está en crisis en nosotros, sino la forma con que se busca imprimirlo en nosotros. Se quiere hacer de nosotros unos (...) Nuestra inadaptación, nuestra fatiga no son problemas más que desde el punto de vista de quien nos quiere someter. Siempre señalan un punto de partida, un punto de confluencia para complicidades inéditas.
No estamos deprimidos, estamos en huelga. Para quien rechaza gestionarse, la “depresión” no es un estado, sino un pasaje, un hasta luego, un paso al lado hacia una desafiliación política. A partir de ahí, no queda otra conciliación más que la médica y la policial. Para ello está bien que esta sociedad no tema imponer el Ritaline a sus niños más despiertos, inicie a cualquiera en las dependencias farmacéuticas y pretenda detectar desde los tres años los “problemas de comportamiento”. Porque es la hipótesis del Yo la que se agrieta por todas partes.
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lunes, 31 de agosto de 2009
Je suis ce que je suis
« JE SUIS CE QUE JE SUIS ». Mi cuerpo me pertenece. Yo soy mío, tú eres tuyo, y esto va mal. Personalización de la masa. Individualización de todas las condiciones -de vida, de trabajo, de desgracia. Esquizofrenia difusa. Depresión rampante. Atomización en finas partículas paranoicas. Histerización del contacto. Cuanto más quiero ser Yo, más tengo el sentimiento de vacío. Cuanto más me exploto más me agoto. Cuanto más corro, más fatigado estoy. Yo tengo, tu tienes, nosotros tenemos nuestro Yo como una fastidiosa taquilla. Nos hemos convertido en representantes de nosotros mismos - este extraño comercio, los garantes de una personalización que tiene todo el aire, al final, de una amputación. Nosotros garantizamos hasta la ruina con una torpeza más o menos disfrazada.
Mientras tanto, yo gestiono. La búsqueda de mi Yo, mi blog, mi apartamento, las últimas tonterías de la moda, las historias de pareja, de culos...¡aquello que fabrica las prótesis necesarias para tener un Yo! Si “la sociedad” no se hubiera convertido en esta abstracción definitiva, designaría el conjunto de los apoyos existenciales que se me tienden para permitirme ir tirando todavía, el conjunto de las dependencias que he contratado al precio de mi identidad. El minusválido es el modelo de la ciudadanía que viene. No deja de ser premonitorio que las asociaciones que le explotan reivindiquen para él, el (papel de) “regresado a la existencia”.
La conminación, por todas partes, a “ser alguien” mantiene el estado patológico que hace necesaria esta sociedad. La conminación a ser fuerte produce la debilidad por la que se mantiene, hasta el punto de que todo parece tomar un aspecto terapéutico, igual trabajar que amar. Todos los “¿qué tal?” que se intercambian a lo largo de un día suenan a otras tantas tomas de temperatura que, en una sociedad de pacientes, se administran unos a otros. La sociabilidad actual está hecha de mil pequeños nichos, de mil pequeños refugios donde se está caliente. Donde siempre se está mejor que en el gran frío de afuera. Donde todo es falso, pues no es más que un pretexto para calentarse. Donde nada puede surgir porque estar ahí es estar sordamente ocupados en tiritar todos juntos. Esta sociedad pronto no se soportará sino por la tendencia de todos sus átomos sociales hacia una ilusoria curación. Es una central que obtiene su potencial de una gigantesca retención de lágrimas siempre a punto de derramarse.
"La insurrección que llega", Comite Anónimo, Tiqqun, Órgano conciente del partido imaginario.
Mientras tanto, yo gestiono. La búsqueda de mi Yo, mi blog, mi apartamento, las últimas tonterías de la moda, las historias de pareja, de culos...¡aquello que fabrica las prótesis necesarias para tener un Yo! Si “la sociedad” no se hubiera convertido en esta abstracción definitiva, designaría el conjunto de los apoyos existenciales que se me tienden para permitirme ir tirando todavía, el conjunto de las dependencias que he contratado al precio de mi identidad. El minusválido es el modelo de la ciudadanía que viene. No deja de ser premonitorio que las asociaciones que le explotan reivindiquen para él, el (papel de) “regresado a la existencia”.
La conminación, por todas partes, a “ser alguien” mantiene el estado patológico que hace necesaria esta sociedad. La conminación a ser fuerte produce la debilidad por la que se mantiene, hasta el punto de que todo parece tomar un aspecto terapéutico, igual trabajar que amar. Todos los “¿qué tal?” que se intercambian a lo largo de un día suenan a otras tantas tomas de temperatura que, en una sociedad de pacientes, se administran unos a otros. La sociabilidad actual está hecha de mil pequeños nichos, de mil pequeños refugios donde se está caliente. Donde siempre se está mejor que en el gran frío de afuera. Donde todo es falso, pues no es más que un pretexto para calentarse. Donde nada puede surgir porque estar ahí es estar sordamente ocupados en tiritar todos juntos. Esta sociedad pronto no se soportará sino por la tendencia de todos sus átomos sociales hacia una ilusoria curación. Es una central que obtiene su potencial de una gigantesca retención de lágrimas siempre a punto de derramarse.
"La insurrección que llega", Comite Anónimo, Tiqqun, Órgano conciente del partido imaginario.
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