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martes, 11 de agosto de 2009

Variación de un poema de Adrienne Rich







Foto: Surrealveo


Aquella conversación que siempre estuvimos a punto

de tener, ya no gira en mis pensamientos;

durante la noche el sonido del tren tiembla en la oscuridad del cuarto,

el murmullo lejano hace también su homenaje al silencio,

y yo distingo a un hombre que amaba ahogándose en palabras, con una temible herida

que lo rodea como un pañuelo alrededor de la garganta.

Y es a él a quien he intentado hablar, cuya herida, expresada en su rostro

que se vuelve a un lado de dolor, es arrastrado cada vez mas profundo,

donde no puede escucharme,

y enseguida me doy cuenta de que yo hablaba con algo inaccesible,

o que ya no me interesa.


Xochitill Garcia


lunes, 10 de agosto de 2009

El puente en llamas









Foto: surrealveo


"...ve otra vez a Claude de Burine, el busto fotográfico de Claude de Burine, digna y ridícula a la vez, contemplando desde su atalaya de poeta soltera el ciclón adolescente que es Dominique Tron, el autor, precisamente, de La soufrance est inutile, un libro que tal vez Dominique escribió para ella, un libro que es un puente en llamas y que Dominique no va a cruzar pero que Claude, ajena al puente, ajena a todo, sí que cruzará, y se quemará en el intento, piensa Belano, como se queman todos los poetas, incluso los malos, en esos puentes de fuego tan interesantes, tan apasionantes cuando uno tiene dieciocho, veintiún años, pero luego tan aburridos, tan monótonos, con un principio y con un final predecibles de antemano, esos puentes que él cruzó como Ulises por su casa, esos puentes teorizados y aparecidos como ouijas fantásticas, de improviso, ante sus narices, enormes estructuras en llamas repetidas hasta el final de la pantalla y que los poetas no de dieciocho ni de veintiún años pero sí los de veintitrés son capaces de cruzar con los ojos cerrados, como guerreros sonámbulos, piensa Belano mientras imagina a la inerme (a la frágil, a la fragilísima) Claude de Burine corriendo a los brazos de Dominique Tron, en una carrera que prefiere imaginar impredecible, aunque hay algo en los ojos de Claude, en los ojos de Dominique, en los ojos del puente en llamas, que le resulta familiar y que en un idioma que discurre a ras de tierra, como los cambiantes colores que circundan la aldea vacía, le adelanta el seco y melancólico y atroz final, y entonces Belano cierra los ojos y se queda quieto y luego abre los ojos y busca otra página..."

Roberto Bolaño, Fotos.

Descargar Putas asesinas de Roberto Bolaño
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