miércoles, 23 de diciembre de 2009

Invitación al viaje

"Ordené traer mi caballo del establo. El criado no me entendió. Fui yo mismo al establo, ensillé el caballo y me monté en él. Oí una trompeta a lo lejos, pregunté al criado por su significado. No sabía nada ni había oído nada. Me detuvo en el portón y preguntó: "¿Adónde cabalgas, señor?". "No lo sé", dije, "lejos de aquí, lejos de aquí. Siempre lejos de aquí, solo así podré llegar a mi meta." "¿Así que conoces tu meta?", preguntó. "Sí", respondí, "acabo de decirlo, lejos-de-aquí, esa es mi meta". "No llevas provisiones", dijo. "No las necesito", contesté, "el viaje es tan largo que me moriré de hambre si no me dan nada en el camino. Ninguna provisión me puede salvar. Es, por fortuna, un viaje verdaderamente inmenso."

"Si uno pudiera ser un piel roja siempre alerta, cabalgando sobre un caballo veloz a través del viento, constantemente sacudido sobre la tierra estremecida, hasta arrojar las espuelas porque no hacen falta espuelas, hasta arrojar las riendas porque no hacen falta riendas, y apenas viera ante sí que el campo era una pradera rasa, habrían desaparecido los crines y la cabeza del caballo"
Franz Kafka.

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